*Mazatlán se llena de basura; cuántas lluvias necesitamos para entender?

Una vez más, con las primeras lluvias de la temporada, Mazatlán se volvió un caos.
Calles inundadas, drenajes colapsados y montones de basura flotando por todos lados.
No es novedad. Es la misma historia de siempre. Y lo más alarmante: parece que a muchos simplemente no les importa.
No se trata de señalar a las autoridades, porque el camión recolector sí pasa, pero si el ciudadano insiste en sacar la basura de noche, cuando llueve o cuando ya pasó el camión, el problema no es de gobierno, es de conciencia cívica.

Aun así, lo evidente es que el sistema actual de recolección ya no es funcional. Es urgente cambiarlo, actualizarlo, ajustarlo a las verdaderas dinámicas de la ciudad.
Mazatlán no puede seguir confiando en que el ciudadano hará lo correcto por voluntad.
La realidad nos ha demostrado lo contrario: las bolsas de basura tiradas en esquinas, banquetas y canales cada que llueve son la prueba de una cultura del desorden que debe terminar de raíz.
Ya no basta con campañas de concientización o llamados en redes sociales. Se necesitan medidas drásticas. Ya.
Urge que se modifique el operativo de recolección de basura, que se replantee la estrategia para que el servicio se adapte a las realidades actuales.
Porque sí, hay ciudadanos que trabajan desde temprano y no alcanzan al camión, pero también hay miles que simplemente no respetan ni horarios ni reglas.
Y para eso, debe haber consecuencias: multas severas, reales, que sirvan para no más repetirlas. No podemos seguir tolerando que unos cuantos irresponsables arrastren a toda una ciudad al colapso cada vez que llueve.
Mazatlán está creciendo. Y una ciudad en crecimiento no puede permitirse seguir actuando con la misma indisciplina de siempre.
¿Hasta cuándo vamos a dejar que la basura nos arrastre junto con el agua? ¿Hasta que una inundación cobre vidas? ¿Hasta que el drenaje colapse por completo?
Es tiempo de hablar claro y actuar más claro aún:
Cambio urgente en la estrategia de recolección.
Multas ejemplares para quien no cumpla.
Y cero tolerancia a la basura fuera de lugar.
Porque una ciudad limpia no se logra con buenos deseos… se logra con reglas, acciones y responsabilidad compartida.

