*Un año sin Cuén Ojeda: El silencio que borro al Partido Sinaloense

Hace un año, la política sinaloense se sacudió con la muerte de Héctor Melesio Cuén Ojeda, el hombre que no solo fundó un partido, sino que construyó un movimiento que llegó a ser la tercera fuerza política del estado.
Hoy, a doce meses de aquel crimen que conmocionó a Sinaloa, el legado que tanto le costó levantar parece haberse desvanecido sin ruido, sin resistencia y, sobre todo, sin memoria.
El Partido Sinaloense (PAS), que bajo su mando marcó agenda, realizó jornadas sociales, llevó médicos a las comunidades, organizó campañas de limpieza y se convirtió en un actor que incomodaba a los grandes, hoy apenas sobrevive en los registros.
La estructura se ha ido apagando, las actividades comunitarias desaparecieron y la base que alguna vez llenó plazas ahora guarda silencio.
El PAS fue símbolo de organización y músculo político. En su mejor momento tuvo representación en todos los municipios, presencia en el Congreso y una conexión directa con sectores académicos y sociales.
Cuén, con su estilo polémico y su estrategia quirúrgica, logró lo que pocos: hacer creer a los sinaloenses que un proyecto local podía competir con los gigantes nacionales.
Pero tras su muerte, ocurrida el 25 de julio de 2024, todo cambió. Sin su figura al frente, el partido entró en una espiral de debilidad.
No hubo pleitos internos ni fracturas visibles. Simplemente se apagó. La gente dejó de hablar del PAS, y lo más fuerte: muchos ya ni recuerdan que sigue existiendo.
Aquel liderazgo que Cuén ejercía con carisma, recursos y control, no tuvo sustituto. Hoy, a un año de su ausencia, el partido camina sin rumbo.
No hay escándalos, no hay confrontaciones, no hay vida. Solo queda la sombra de un proyecto que algún día fue grande, y la sensación de que el PAS, como su fundador, ha quedado en la historia.
*Imágenes tomas de Google
#Sinaloa#Mazatlán#PAS#CuénOjeda#Política#NoticiasMazatlán#MZTInformativo

