
Ciudad de México.- La noche del 15 de septiembre quedó marcada por un momento inédito: por primera vez en la historia de México, una mujer presidenta encabezó el Grito de Independencia desde el balcón del Palacio Nacional.
Claudia Sheinbaum, visiblemente emocionada, evocó a los héroes que dieron patria y libertad, pero también rompió el protocolo tradicional al incluir a sectores históricamente olvidados y figuras invisibles en los relatos oficiales.

Desde el corazón del Zócalo capitalino, resonaron palabras que fueron más allá del pasado.
La mandataria no solo recordó a Miguel Hidalgo y Costilla, iniciador de la lucha independentista, sino que también rindió homenaje a las heroínas sin nombre, a los migrantes mexicanos, y a la democracia como pilar del presente nacional.

