En México, una persona promedio bebe 166 litros de refrescos al año, según la Secretaría de Salud.

Ciudad de México/ El Financiero.- En una conferencia de prensa, la presidenta Claudia Sheinbaum dijo que el aumento del impuesto a los refrescos y bebidas azucaradas se debe a razones de salud y que todo el dinero recaudado se destinará directamente a un fondo para mejorar el bienestar.
La propuesta tendría que pasar por el Congreso, donde el partido de Sheinbaum tiene una amplia mayoría.
La relación entre el azúcar y las consecuencias negativas para la salud es clara, según Cristina Del Toro Badessa, directora de bienestar y médica de Artisan Med Spas en Georgia.
“El azúcar es una especie de enemigo cuando se trata de una salud óptima”, afirmó, ya que se ha relacionado con un mayor riesgo de diabetes y enfermedades cardiovasculares.
¿Realmente funcionan los impuestos sobre refrescos y bebidas azucaradas?
En México, donde la persona promedio bebe 166 litros de refrescos al año, según la Secretaría de Salud, estas iniciativas ya han surtido efecto.
Un estudio reveló que, tras la aplicación de un impuesto de 1 peso (US$0,05) a todas las bebidas con azúcar añadida en el país en 2014, en 2015 las compras de estas bebidas por parte de los hogares disminuyeron un 9.7 por ciento.
Normas similares también han tenido repercusión en ciudades de Estados Unidos.
Un estudio de la Universidad de California en Berkeley sobre Boulder, Colorado; Oakland, California; Filadelfia, Seattle y San Francisco reveló que un aumento del 33 por ciento en los precios de las bebidas azucaradas tras la subida de impuestos provocó una disminución del 33 por ciento en el volumen de compras.
Como era de esperar, la industria mexicana de bebidas, la Asociación Mexicana de Bebidas (MexBeb), se opone al cambio y afirmó en un comunicado que “no resolverá los problemas de salud que pretende combatir y generará considerables costos sociales, laborales y económicos”.

