*Las condiciones únicas de un antiguo panteón en la ciudad guanajuatense están detrás de esta maravilla natural

Celaya / El Heraldo.- Una de las remodelaciones urbanas que ocurrió en Celaya, Guanajuato, terminó de una manera sorprendente: muchos de los cuerpos exhumados porque sus deudos no habían pagado perpetuidad se encontraron completamente momificados.
“Los cuerpos se encontraron en este panteón, el primero que hubo en la ciudad, de hecho es de 1890. Esa inauguración es la oficial, porque ya anteriormente se hacían entierros en el lugar.
“Lo que pasó es que ya no había espacio, empezaron a exhumar las tumbas que no habían pagado la perpetuidad para seguir teniendo más espacio para enterrar a más gente y la sorpresa fue que, en lugar de encontrar restos, encontraron estas personas momificadas”, explica, en exclusiva para El Heraldo de México, Ariadna Gutiérrez, guía del Museo de las Momias de Celaya.
Menos famosas que las de Guanajuato, el proceso de momificación por el que pasaron los cuerpos celayenses es relativamente similar: de forma natural, se deshidrataron antes que su materia orgánica se descompusiera, logrando este efecto.
“Su momificación es natural por las sales y minerales que tiene la tierra. Lo que pasó con ellos es que su proceso proceso de deshidratación le ganó a la descomposición, por eso se mantienen así”, añade.
En total, el Museo de las Momias de Celaya cuenta con 24 cuerpos de mujeres, niños, hombres y una cabra, los cuales fueron donados por sus deudos y tienen una conservación muy cuidada, pues el proceso natural ha hecho los cuerpos frágiles.
Con vestimenta original
Una de las peculiaridades de este museo, instalado en la entrada del Panteón Norte de la ciudad cajetera, es que los cuerpos en exhibición tienen sus vestimentas originales, por lo que es posible ver desde jirones amarillentos hasta suéteres coloridos.
“La vestimenta de cada uno es la original con la que fueron enterrados. Comentamos esto porque varios de aquí tienen su vestimenta amarillita, pero la que está aquí enfrente su suéter está intacto.
“Algunos visitantes piensan que los vestimos, pero si ven la posición que tienen nos impide vestir a las personas, porque muchos se romperían, porque son cuerpos rígidos que, la verdad, no podemos manipularlos mucho”, detalla.
Gutiérrez señala que hay cuerpos que datan desde 1850 hasta 1940 y que, aunque se conoce su identidad, por respeto a sus deudos y familiares no se exhibe en las vitrinas del museo, que se encuentra abierto de martes a domingo de 10:00 a 18:00 horas. La entrada tiene un costo de 29 pesos.

