*UNA NOCHE DE LUZ… QUE TERMINÓ EN OSCURIDAD

Uruapan, Michoacán.- Lo que comenzó como una celebración familiar se convirtió en una tragedia que estremeció al país. Durante el Festival de las Velas, en el marco del Día de Muertos, el presidente municipal Carlos Manzo disfrutaba del evento junto a su hijo pequeño. Entre música, fotografías, velas encendidas y una enorme catrina iluminando la plaza, el alcalde caminaba como cualquier padre: cargando a su hijo, señalándole las luces, compartiendo un momento que debería haber quedado guardado como un recuerdo feliz.
Minutos después, el ambiente cambió por completo.
La celebración fue interrumpida por detonaciones y gritos. La multitud corrió en busca de refugio. En medio del caos, Carlos Manzo fue atacado y perdió la v1d4 frente a familias enteras, frente a su equipo de trabajo y, lo más doloroso, frente a su hijo.
De acuerdo con información preliminar, dos personas fueron detenidas y uno de los presuntos agresores murió durante el enfrentamiento. Las autoridades iniciaron una investigación para esclarecer lo ocurrido.
Lo que duele no son solo los hechos, sino el escenario:
un festival pensado para unir a las familias, para honrar la vida y la memoria, terminó marcado por el miedo y la desesperación.
La escena obliga a una reflexión incómoda:
Si un presidente municipal puede ser atacado así, en público, rodeado de gente y con seguridad cercana…
¿qué le espera a cualquier ciudadano que únicamente sale a disfrutar un evento con su familia?
La imagen que queda es la de un niño viendo luces y luego viendo miedo.
Un pequeño que dejó de sentir la fiesta para enfrentar, sin entenderlo, la pérdida de su padre.
En México, la v10lenc1a no solo apaga vidas.
Apaga abrazos, futuros, familias enteras.
Hoy no se llora un cargo público.
Hoy se llora a un padre que ya no regresará a casa.

