
El Heraldo.-Mantenerse saludable es sumamente importante por lo que los especialistas en salud han recomendado mantener una mente ágil con estrategias realistas y fáciles de incorporar al día a día.
De esta manera es que una doctora española plantea que los hábitos breves y repetidos pueden ser más eficaces que los cambios drásticos, ya que el cerebro tolera mejor las rutinas simples.
¿Cuáles son los microhábitos para la memoria?
Lo que tienes que hacer es frotar las manos hasta generar calor y colocarlas sobre los ojos cerrados. Esta técnica, conocida como palming, procede del yoga tradicional y ha sido estudiada en el ámbito de la neurociencia.
Tienes que tener en cuenta que los estudios dicen que el tacto cálido activa áreas cerebrales asociadas al bienestar y a la regulación emocional. Dedicando sólo 30 segundos, muchas personas experimentan una reducción inmediata de la tensión interna y una mejora en la concentración.
Masaje del lóbulo de la oreja
Otro microhábito es el de presionar suavemente los lóbulos de las orejas mediante movimientos circulares. Esta zona está conectada con una rama del nervio vago, eje fundamental del sistema de relajación del organismo.
Esta estimulación puede activar el sistema parasimpático, ayudando a disminuir la ansiedad y a estabilizar el estado emocional. En apenas un minuto puede sentirse una sensación de calma y regulación.
Golpecitos con los nudillos en la planta de los pies
Luego tenemos otra recomendación que consiste en dar pequeños golpecitos con los nudillos en la planta de los pies. Procedente de la reflexología podal, esta técnica estimula terminaciones nerviosas relacionadas con diversas funciones corporales.
Esta práctica mejora la circulación, disminuye el estrés y favorece un «reset» físico. Es ideal para quienes pasan muchas horas sentados o sienten fatiga mental.
Estimulación facial con agua fría
Por último lo que debes hacer es aplicar agua fresca (no helada) en mejillas y frente mientras se respira profundamente por la nariz. Este gesto ayuda al organismo a pasar de un estado de activación a uno de calma, reduciendo el ritmo cardiaco en pocos segundos. Este hábito resulta especialmente útil después de situaciones tensas o momentos de alta carga emocional.

