Nueva York y Washington. En la Casa Blanca, el dicho de que se tienen que poner en los zapatos del jefe, es literal.

Estados Unidos / La Jornada.- El presidente Donald Trump está tan encantado con unos zapatos formales clásicos estilo Oxford, fabricados desde siempre por la empresa Florsheim –cuestan 145 dólares–, que regala pares a numerosos visitantes de la residencia oficial e incluso a miembros de su gabinete. Al parecer, no les toma la medida y sólo adivina la talla. En fotografías recientes de reuniones con secretarios de Estado, se puede ver que varios de sus subordinados suponen que no tienen más remedio que ponerse el regalo, aunque sea incómodo.
Entre las imágenes más notables están las del secretario de Estado, Marco Rubio, cuyos pies están metidos en un par de zapatos que le quedan muy amplios.
“Rubio nos está diciendo que vestirá un disfraz para el presidente. Aceptará la humillación pública con tal de complacer al hombre que exige su inquebrantable y continúa obediencia”, comentó Miles Taylor, quien fue jefe de equipo de la secretaría de Seguridad Interna en la primera presidencia del republicano.
Otros integrantes del gabinete que parecen sentirse obligados a usar el regalo son: el vicepresi-dente, JD Vance; el secretario de Guerra, Pete Hegseth; el titular de Comercio, Howard Lutnick, y el jefe de Transporte Sean Duffy; además, de otros amigos del mandatario, como el senador Lindsey Graham y el conductor de noticias Sean Hannity.
“Todos los chicos los tienen. Es histérico porque tienen miedo de no usarlos”, resaltó una funcionaria de la Casa Blanca en entrevista con The Wall Street Journal.
Taylor comentó que “de la mañana a la noche, el ‘zapato Trump’ se ha vuelto en un símbolo. Ya sea el secretario de Estado, Marco Rubio, o el grupito de funcionarios de la Casa Blanca dando la vuelta en los mismos zapatos estúpidos, lo que señala es que –a los niveles más altos del gobierno estadunidense– nuestros servidores públicos creen que la lealtad a un hombre es más importante que su apego a la ley, a la Constitución o al país, a los que supuestamente sirven”.
Por supuesto, este suceso se convirtió rápidamente en tema para los comediantes de los programas de charla nocturnos. Stephen Colbert anunció que “Trump tiene noticias para los pies de Estados Unidos”, al describir sus regalos a sus subordinados. “¿Saben? Hay una palabra para un líder que escoge vestimenta para sus discípulos: es ‘culto’”. Así lo expresó al mostrar una foto de Vance y Rubio sentados frente al presidente, comentó: “vean… sus tobillos chiquititos ahogados en sus gigantescos zapatos de payaso”.
Muchos, incluidos quienes han recibido estos regalos, sueñan con sentarse en el sillón presidencial en algún momento, pero no necesariamente ponerse en los zapatos de ese patrón. ¿O será ese el mensaje del jefe: sus zapatos son demasiados grandes para todos los demás?

