*MIENTRAS MÉXICO SIGUE PELEANDO SUS BATALLAS, EL MUNDO VOLTEA A VERLO

México amaneció hoy con los mismos problemas de ayer. Las madres buscadoras siguen recorriendo caminos con la esperanza de encontrar una respuesta, los familiares de Ayotzinapa continúan exigiendo justicia, la CNTE mantiene sus demandas y millones de personas salieron desde temprano a trabajar preocupadas por las deudas, por la renta, por los recibos que no dejan de llegar y por la necesidad de sacar adelante a sus familias.
Nada de eso desapareció durante la noche y nada de eso va a desaparecer porque empiece un Mundial.
Sin embargo, hoy ocurre algo que pasa muy pocas veces en la vida de un país.
El mundo entero vuelve a poner los ojos sobre México, no por una crisis, no por una tragedia, no por un conflicto político.
Hoy el mundo mira hacia nuestro país porque aquí comienza una nueva Copa del Mundo y porque México acaba de lograr algo que ninguna otra nación había conseguido: convertirse en la primera sede en organizar tres Mundiales de fútbol.
Pasó en 1970, cuando Pelé y Brasil maravillaron al planeta. Pasó en 1986, cuando Maradona escribió una de las historias más grandes del fútbol.
Y vuelve a pasar en 2026, cuando una nueva generación tendrá la oportunidad de decir que estuvo aquí, que le tocó vivirlo, que vio cómo el Azteca volvía a convertirse en el centro del mundo.
Quizá por eso este día es diferente. Porque no importa si eres aficionado o no.
Habrá gente siguiendo la inauguración desde una oficina mientras aparenta trabajar, desde una obra bajo el sol, desde un camión urbano, desde una lancha en altamar, desde un mercado, desde una tienda de abarrotes o desde el celular con la batería casi agotada.
Habrá niños que lleguen corriendo a casa para alcanzar el partido, adultos que recuerden otros Mundiales y abuelos que vuelvan a contar las historias que han contado una y otra vez sobre Pelé, Maradona y el Azteca.
Mientras unos marchan, otros trabajan y otros simplemente intentan sobrevivir un día más, millones de mexicanos compartirán algo en común.
Durante unas horas estarán mirando hacia el mismo lugar, siguiendo el mismo balón y sintiendo la misma ilusión.
Porque el fútbol tiene algo que pocas cosas consiguen en este país: hacer coincidir a personas que normalmente no coinciden en nada.
Y quizá ahí está lo verdaderamente histórico de este día. No solamente en que México reciba por tercera vez una Copa del Mundo, algo que ningún otro país ha logrado, sino en que por unas horas lograremos hacer una pausa entre tantas diferencias, preocupaciones y problemas para compartir el mismo momento.
Mañana seguirán las exigencias, las protestas, las búsquedas, el trabajo y la realidad de todos los días. Pero hoy la historia vuelve a pasar por México y millones de personas serán testigos de ella al mismo tiempo.
Eso no ocurre todos los días y probablemente muchos de nosotros no volveremos a verlo.
Por eso, más allá de quién gane o pierda, hoy es uno de esos días que dentro de muchos años alguien recordará diciendo: “Yo estuve ahí cuando México hizo historia por tercera vez”.
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