
Sputnik / La Jornada.- El primer ministro de Cuba, Manuel Marrero, presentó este jueves un amplio paquete de reformas con cerca de 200 medidas pro-mercado con las que busca rescatar a la economía de la crisis que atraviesa en medio del bloqueo petrolero de Estados Unidos.
Marrero expuso ante la Asamblea Nacional un total de 176 reformas que abarcan desde la banca, los salarios y la propiedad empresarial hasta las inversiones extranjeras y la agricultura.
«Un sistema que requiere una profunda modernización es el bancario y financiero. Por ello proponemos fomentar la participación del capital privado en la actividad bancaria, esto incluye la ampliación de instituciones financieras bancarias y no bancarias, indicó Marrero
en la sesión extraordinaria del Parlamento.
Marrero añadió que de aprobarse las transformaciones, la banca privada podría operar en la isla bajo supervisión del Banco Central de Cuba. Además, indicó que las transformaciones buscan eliminar restricciones a los pagos en divisas y permitir la apertura de cuentas en divisas por parte de personas jurídicas y naturales, sin un largo trámite burocrático, así como formalizar los flujos de remesas a través de un canal privado.
De acuerdo con el periódico cubano Granma, algunas de las acciones se incluyen:
La empresa estatal pasa a sociedad mercantil por acciones (Eje 1). Se propone transformar la empresa estatal socialista «a sociedad mercantil por acciones o participaciones». El Estado definiría su participación accionaria y garantizaría su «presencia mayoritaria» solo en los sectores estratégicos; las empresas estatales podrían comprar acciones de otras, y también podrían adquirirlas «las formas de gestión no estatal y personas naturales». En el mismo eje se plantea «eliminar la escala salarial en el sistema empresarial estatal» y fijar un salario mínimo atado a la inflación.
Apertura de la propiedad estatal a la compra de acciones (Eje 2). Se permitiría «la compra de acciones y propiedades de empresas estatales por parte de personas jurídicas estatales y no estatales, nacionales y extranjeras, así como naturales», siempre que se demuestre «el origen lícito de los fondos». Se acompaña de un Programa de Inversión que incentive la participación «de cubanos residentes en el país y en el exterior».
Reforma cambiaria con devaluaciones sucesivas (Eje 11). El texto anuncia «realizar devaluaciones sucesivas de la moneda nacional para reducir las diferencias de tipo de cambio», con una frase contundente: «Las empresas que no soporten la devaluación serán liquidadas». Contempla redimensionar el mercado cambiario «con la participación de actores económicos no estatales», otorgando «licencias para operaciones de casas de cambio privadas», un mercado cambiario digital y subastas de divisas.
4. Del subsidio a productos al subsidio a personas (Eje 9). Se busca «eliminar subsidios a productos transformándolos en subsidios a personas», empezando por los «productos transversales a la economía (combustibles, electricidad, transporte de cargas y pasajeros y tarifa de agua)», y se establece como condición previa «crear un Fondo de Protección Social».
Entrada de capital privado y extranjero en sectores antes cerrados. En energía (Eje 6), «permitir la participación del capital privado y extranjero en la importación y comercialización de combustibles, incluida la red minorista». En la banca (Eje 11), «fomentar la participación del capital privado en la actividad bancaria», de modo que «la banca privada» opere bajo supervisión del BCC «en igualdad de condiciones regulatorias con la banca estatal». En el agro (Eje 1), «permitir empresas privadas en la actividad agropecuaria». Y para la inversión extranjera (Eje 14), extender los derechos de superficie «hasta 99 años» y los de usufructo «por más de 50 años».
Adelgazamiento del Estado y más autonomía municipal (Ejes 4 y 5). Se prevé una reestructuración de la Administración Central con «una reducción significativa del número de ministerios y organismos presupuestados». A la par, se descentralizan competencias al municipio, otorgándole «capacidad de exportar e importar, así como generar y retener divisas» y la facultad de «estimular y gestionar inversión extranjera directa».

