
Al colocar el nombre de Mazatlán en el registro oficial de ejecuciones de la prestigiosa obra del compositor Ney Rosauro, el concierto de fin de curso de la Orquesta Juvenil del Centro Municipal de las Artes (CMA) se convirtió en uno de los hitos académicos y musicales más trascendentes de la institución. Este logro internacional fue posibles gracias a la interpretación del percusionista Francisco Alonso López Trujillo y a la gestión profesional del repertorio.
Más que un concierto de fin de cursos, el concierto representó una muestra del nivel académico que hoy distingue al Centro Municipal de las Artes: jóvenes capaces de interpretar repertorio sinfónico bajo estándares internacionales y de colocar el nombre de Mazatlán en los registros oficiales de obras que forman parte del patrimonio musical contemporáneo.
Bajo la dirección del maestro Juan Carlos Chavarría, la Orquesta Juvenil del Centro Municipal de las Artes presentó su concierto de clausura en el Museo de la Música con un programa integrado por Suite para orquesta, Fragmento de la Ópera, Palladio, Concierto para vibráfono y Danza del sable. Sin embargo, la velada tuvo un significado que fue mucho más allá de la interpretación musical.
El percusionista Francisco Alonso López Trujillo “Paquito”, recién egresado de la Licenciatura en Música, asumió el papel de solista en Concierto para vibráfono, una obra cuyo montaje exigió un procedimiento poco común dentro del ámbito académico: la renta oficial de las partituras directamente con los titulares de los derechos de autor.
Lejos de tratarse de un simple trámite administrativo, este mecanismo permite que cada ejecución autorizada quede registrada en los archivos de la editorial y del compositor, documentando el lugar, la fecha y la agrupación responsable de interpretar la obra.
Gracias a ello, el nombre del Centro Municipal de las Artes, la Orquesta Juvenil del CMA y la ciudad de Mazatlán forman ahora parte del historial oficial de interpretaciones de esta composición, un hecho que refleja el nivel de profesionalización con el que trabajan los jóvenes músicos de la institución.
La interpretación de Francisco López confirmó además el momento artístico que vive el percusionista, quien ejecutó la exigente obra completamente de memoria. Tras haber concluido recientemente su examen profesional con una destacada presentación, volvió a demostrar dominio técnico, sensibilidad musical y madurez escénica al asumir una de las obras más exigentes del repertorio para vibráfono acompañado por la Orquesta Juvenil.
Otro de los momentos sobresalientes del concierto fue la participación de la soprano Lilia Pozos, quien interpretó un Fragmento de la Ópera, aportando el componente vocal a un programa cuidadosamente estructurado por el maestro Juan Carlos Chavarría para mostrar la versatilidad de la agrupación.
La presentación concluyó con Danza del sable, cerrando un concierto que sintetizó el trabajo realizado durante el ciclo escolar y evidenció el crecimiento técnico y artístico de la Orquesta Juvenil del CMA.
Al finalizar el concierto el público extasiado otorgó fuertes aplausos a los jóvenes valores de la música sinfónica en Mazatlán y al maestro Juan Carlos Chavarría, director de la Orquesta Juvenil del CMA.

