
Caracas / La Jornada.- Al cumplirse una semana del doble terremoto que devastó el litoral central de Venezuela, el gobierno reportó un acumulado de 2 mil 295 personas fallecidas, 11 mil 267 heridas y 12.841 damnificadas. Hasta este miércoles, brigadas nacionales e internacionales lograron el rescate de 6 mil 461 personas y de los 17 mil 26 pacientes atendidos, 13 mil 942 han sido dados de alta, aseguró Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional.
Aseguró que las labores de búsqueda, rescate y salvamento se mantienen y que las brigadas de rescatistas internacionales permanecen activas, aun cuando el tiempo transcurrido desde el evento juega en contra de la esperanza de encontrar sobrevivientes.
La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, decretó siete días de duelo nacional a partir de las seis de la tarde del miércoles 1 de julio. “Hoy acompañamos en el dolor a las familias que han perdido a sus seres queridos y elevamos nuestras oraciones por los heridos, las personas desaparecidas y las comunidades afectadas”, reza el comunicado.
Críticas a la respuesta del Estado
La capacidad institucional para responder a la tragedia se vio desbordada, sobre todo en las primeras horas. Han surgido voces de reclamo que denuncian que los cuerpos de seguridad del Estado tardaron demasiado en activar una respuesta coherente.
«Los primeros dos días trabajamos a puro pulmón y oído. No teníamos la tecnología avanzada que llegó después, pero sabíamos que cada minuto costaba una vida», relata Carlos Vielma, un bombero de Caracas que acudió a atender la emergencia en La Guaira. «Sacamos personas usando palancas y gatos hidráulicos de talleres mecánicos», agrega.
Bomberos, funcionarios de Protección Civil y cientos de voluntarios y familiares de personas atrapadas bajo los derrumbes fueron la principal fuerza de rescate que operó en las primeras horas, según testimonios.
Alexander Delgado contó a Reuters que viajó de Aragua a La Guaira junto a un grupo voluntario un día después de los temblores. «Tú ves acá pura gente de la comunidad, tú ves que nada más están los bomberos, los Topos (equipo mexicano de rescate), pero aquí tú no ves el Estado como tal”, aseguró. Sus palabras coinciden con una denuncia recurrente que consiste en que mientras voluntarios, bomberos, efectivos de Protección Civil y brigadas extranjeras se dedican a remover escombros, funcionarios militares se limitan a observar o resguardar los perímetros.
Hospitales en alerta
Otra cara de la situación se observa en los centros hospitalarios. Eugenio Cova, de la Unidad de Traumatología del Hospital Dr. José Gregorio Hernández, en el oeste de Caracas, declaró a Associated Press que, luego de los primeros días de la emergencia, uno de los mayores peligros que se enfrentan son las enfermedades infecciosas. “Ya pasamos el período de los traumas complejos, que van a seguir llegando, pero ahora vienen complicados con infecciones”.
Lorena Acuña, médica del área de pediatría del Hospital Domingo Luciani, al este de la ciudad, declaró que lo que más hace falta son antibióticos: “Estamos necesitando nada más antibióticos, del resto de los insumos de verdad estamos bien, pero si pueden acercar antibióticos lo agradeceríamos mucho”.

