*MAZATLÁN YA VIVIÓ UNA CRISIS POR LA VIOLENCIA… ¿ESTAMOS A TIEMPO DE EVITAR OTRA?

Mazatlán ya sabe lo que cuesta perder la paz, no es una teoría, no es algo que solo se haya visto en otras ciudades.
El puerto ya pasó por eso y la historia dejó una lección muy clara: cuando la violencia se sale de control, el turismo comienza a alejarse y con él se va el sustento de miles de familias.
Muchos locales todavía recuerdan aquellos años entre 2008 y 2011,
eran días en los que prácticamente no había descanso.
Un día sí y otro también aparecían hechos violentos, la ciudad vivía con miedo y la imagen de Mazatlán cambió por completo.
En esa época operaban grupos como el conocido como “Los Tortilleros”, una etapa que muchos consideran de las más difíciles que ha enfrentado el puerto.
Las consecuencias llegaron muy rápido.
Los cruceros dejaron de venir, la ocupación hotelera cayó y cientos de negocios comenzaron a resentir la falta de visitantes.
Quien vivía del turismo lo sufrió en carne propia, restaurantes, pulmonías, hoteles, vendedores de playa, músicos, comerciantes y muchas familias vieron cómo el trabajo se reducía.
Levantar nuevamente a Mazatlán no fue fácil.
Pasaron años para recuperar la confianza. Poco a poco regresaron los cruceros, llegaron nuevas inversiones, se construyeron hoteles, torres de departamentos, fraccionamientos y desarrollos turísticos.
El puerto volvió a ponerse de moda, y otra vez era normal ver el malecón lleno, la Zona Dorada con movimiento y miles de visitantes disfrutando de los fines de semana.
Eso no ocurrió por suerte, costó mucho trabajo, por eso preocupa lo que está pasando otra vez.
En los últimos días, la violencia ha vuelto a ocupar los encabezados. Los hechos se han repetido y la sensación entre muchos ciudadanos es que cada día hay un nuevo episodio que genera preocupación.
Es imposible no recordar aquellos años en los que la violencia comenzó de la misma manera, creciendo poco a poco hasta afectar la vida de toda la ciudad.
No se trata de decir que la historia será igual, se trata de aprender de ella antes de que sea demasiado tarde.
Mazatlán vive del turismo esa es la realidad.
Miles de familias dependen de que los visitantes sigan llegando al puerto, desde quien renta una sombrilla en la playa hasta el mesero, la camarista, el taxista, el músico, el comerciante del mercado o el pescador que vende su producto a los restaurantes.
Si el turista deja de venir, todos lo sienten.
Hace apenas unos meses el puerto vivía uno de sus mejores momentos. Cada fin de semana había hoteles llenos, personas rumbo a la playa, restaurantes con lista de espera y una ciudad que respiraba turismo.
Hoy esa imagen empieza a llenarse de preocupación por la violencia que vuelve a aparecer una y otra vez en Mazatlán.
Pero lo que también está en juego son las inversiones de miles de millones de pesos. Departamentos, hoteles, fraccionamientos y nuevos desarrollos fueron construidos apostándole al crecimiento de Mazatlán.
Todo ese esfuerzo necesita un clima de tranquilidad para seguir avanzando.
La historia ya demostró que perder la confianza puede ocurrir en muy poco tiempo. Recuperarla puede llevar muchos años.
Lo que hoy ocurre en otras ciudades del estado también deja una enseñanza, cuando la violencia se prolonga, no solo afecta la seguridad, también golpea la economía, el empleo y la vida diaria de miles de personas.
Mazatlán todavía está a tiempo de evitar que la historia se repita.
Porque cuando el turismo se va, no pierde un gobierno, no pierde un partido político, pierde el puerto entero.

