
Florida / La Jornada.- Migrantes indocumentados detenidos en el centro conocido como Alcatraz de los Caimanes (Alligator Alcatraz), en Florida, fueron confinados durante casi dos horas en jaulas que el personal denominaba “áreas de relajación”, reveló este lunes un informe de la Oficina del Inspector General del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés), que calificó la práctica de poco convencional y contraria a los estándares de trato humanitario, rescató NBC y The Washington Post.
Los recintos medían unos 1.2 metros por 1.2 metros y poco más de dos metros de altura, dimensiones similares a las de una cabina telefónica. De acuerdo con el informe, el personal los utilizaba para que los detenidos “reflexionaran” sobre su comportamiento, controlaran sus emociones, redujeran el estrés y practicaran la autogestión. Los investigadores documentaron al menos un caso en el que una de las jaulas pudo utilizarse como medida disciplinaria, indicó The Independent.
El organismo de control señaló que el empleo de estos espacios restrictivos “no tiene precedentes” en las instalaciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus iniciales en inglés) y determinó que su uso no se ajustaba a las normas de trato humano. Amnistía Internacional había denunciado previamente que las jaulas se utilizaban para castigar a los detenidos y las calificó como una forma de tortura.
El informe también documentó incumplimientos en al menos seis normas federales, relacionadas con atención médica, alimentación, higiene y seguridad ambiental. Entre las irregularidades encontró duchas infestadas de insectos, falta de agua potable y condiciones deficientes en las áreas donde permanecían los detenidos.
El centro, construido por unos 300 millones de dólares como parte de la política de deportaciones masivas de la administración del presidente Donald Trump, permaneció en funcionamiento durante aproximadamente un año antes de su cierre. El DHS rechazó las acusaciones de condiciones inhumanas y sostuvo que las instalaciones cumplían con los estándares de la administración anterior.
El centro enfrenta además demandas de ex detenidos por las condiciones insalubres y acciones legales de grupos ambientalistas por los daños ocasionados en los Everglades.

