
Naciones Unidas / La Jornada.- El presidente de Irán, Massoud Pezeshkian, advirtió que su país “no se arrodillará” ante Estados Unidos durante su discurso ante la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, donde habló por primera vez desde que Washington e Israel lanzaron su ofensiva contra la República Islámica.
“(El presidente de Estados Unidos, Donald Trump) debe saber que la resistencia del pueblo iraní solo aumentará frente a las sanciones, el incremento de la presión y el aumento de las intimidaciones. Nunca inclinaremos la cabeza ni nos arrodillaremos”, afirmó.
Massoud Pezeshkian acusó también a Washington de “terrorismo” por el asesinato a finales de febrero del antiguo líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei. El mandatario mostró ante la asamblea una fotografía del líder fallecido, antes de repetir que Teherán no inició este conflicto que se ha expandido por Medio Oriente.
En la víspera, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró desde el mismo atril en la sede de la organización en Nueva York que sopesa la opción de “aniquilar” Irán, pero a continuación elogió la reanudación de las conversaciones entre Teherán y Washington.
Pezeshkian no mencionó las reuniones al margen de la cita de la ONU para poner fin al conflicto. Declaró también que su gobierno no permitirá que el estrecho de Ormuz sea usado para llevar a cabo agresiones contra su país.
“Simplemente nos hemos defendido. No somos terroristas”, manifestó Pezeshkian ante la Asamblea General.
“Nuestro pueblo inocente ha sido blanco de ataques cobardes y agresiones impuestas a nuestro país. Y nos defendimos con la máxima fuerza. Estados Unidos e Israel nos atacaron”.
“Sí, nos golpearon, pero no doblamos la rodilla”, dijo, refiriéndose a Estados Unidos. Hacia el final de su discurso, Pezeshkian mencionó a Trump por su nombre.
“Debe quedar claro para el señor Trump y para quienes buscan intimidarnos que estamos listos para el diálogo, la diplomacia y las negociaciones sin aceptar el lenguaje de la fuerza”, declaró.
“No atacamos a poblaciones civiles”.
Pezeshkian —quien, dentro del panorama político de Irán, es considerado un político moderado— llegó a Nueva York bajo fuertes medidas de seguridad e intenso escrutinio, y se dirigió a los líderes mundiales un día después de que Trump utilizara el mismo escenario para considerar la posibilidad de escalar masivamente una guerra que ya se ha salido de control.
“Tengo una gran decisión que tomar”, dijo Trump en su amplio discurso del martes.
“¿Se llegará a un acuerdo con Irán que les permita reconstruir y crear un país mucho más grande de lo que fue antes, quizá uno de los más grandes de Medio Oriente o incluso del mundo? ¿O aniquilo a la República Islámica y lo hago rápidamente, sin darles nunca la oportunidad de matar y destruir a personas y países otra vez?”.
Horas después de esas amenazas, Trump dijo a los periodistas que sus principales enviados, Steve Witkoff y Jared Kushner, se reunieron durante unas tres horas con funcionarios iraníes al margen del encuentro anual. Pero ofreció pocos detalles sobre cómo se desarrollaron las conversaciones o sobre el contenido del intercambio.
“Fue una muy buena reunión”, declaró Trump. Más tarde, el mandatario agregó que los funcionarios iraníes “no eran del nivel más alto, pero es algo”. También el martes, el secretario de Estado Marco Rubio señaló que Trump está dispuesto a reunirse con Pezeshkian mientras esté en Nueva York.
Pero Teherán restó importancia al intercambio no programado del martes, que fue el primer contacto indirecto entre funcionarios de Estados Unidos e Irán desde que se desmoronó un alto el fuego en junio. Esmail Baghaei, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán, ratificó la posición del país en las conversaciones con funcionarios estadunidenses al exigir que Washington ponga fin a su bloqueo de los puertos iraníes y libere activos iraníes congelados.
Baghaei indicó que las conversaciones —realizadas de manera indirecta a través de mediadores cataríes— “no eran nada nuevo”.
El discurso de Pezeshkian ratificó la postura de Teherán, mientras más de un año de negociaciones intermitentes entre estos dos adversarios históricos no ha logrado producir una solución sostenible. Su discurso se produce mientras continuaban ataques esporádicos en el estrecho de Ormuz, frente a la costa de Irán, donde el transporte marítimo comercial se mantenía por debajo de los niveles previos a la guerra.
Su intervención del año pasado se produjo meses después de la guerra de 12 días entre Israel e Irán, en que muchos de los principales líderes militares y políticos de la República Islámica fueron asesinados y una vez más se vinieron abajo semanas de negociaciones con Estados Unidos.
“Señoras y señores, todos ustedes fueron testigos de que este pasado junio mi país fue sometido a una agresión salvaje y a una flagrante violación de los principios más elementales del derecho internacional”, expresó entonces Pezeshkian.

