
Buenos Aires / La Jornada.- El presidente Javier Milei dejó el país en llamas antes de viajar a España para mantener reuniones con la ultraderecha de ese país, algunas de las cuales se suspendieron estando ya en Madrid y su hermana Karina Milei, secretaria general de la Presidencia quedó a cargo de la gestión, mientras que en su último discurso se burló de la mayoría de la población que está en la pobreza y la indigencia, insultó nuevamente al presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva al que llamó “zurdo -ladrón”, y acusó al periodismo argentino de encabezar una campaña contra su gobierno y de mentir sobre la situación crítica del país.
En una sucesión de acciones ilegales e irregulares del gobierno, a lo que se une un incremento de la violencia policial contra manifestantes, decisiones judiciales que cierran causas que comprometen al Ejecutivo y sus asociados y avanzan sobre la oposición, como es el nuevo juicio contra la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner y ahora su hijo Máximo, que comienza el viernes, lo que el mandatario anticipó recientemente para dejar sentado que fue su orden, y la actuación policial de este martes en la detención con brutalidad de dos delegados del Sindicato de Trabajadores del Metro, dan cuenta del agravamiento de la crisis que está viviendo el país.
Se espera un avalancha de denuncias contra el mandatario por la violación de las leyes y varias que pedirán juicio político, más aún después que esta semana dispuso el secreto sobre todos los acuerdos de compras de armas y equipos a terceros países, lo que hasta ahora debía ser informado al Congreso de la Nación y al país.
Exigen liberación de delegados sindicales
La Confederación General del Trabajo (CGT)y la Mesa de Organismos de Derechos Humanos(MoDH), entre ellas Madres Fundadoras de Plaza de Mayo, exigieron la inmediata libertad de los delegados sindicales Claudio Dellecarbonara y Facundo Heredia, detenidos durante una protesta en una de las líneas del Metro, ante lo cual se dispuso parar el servicio en esta capital hasta que en la tarde se logró su liberación.
“Detener a delegados por ejercer la representación de sus compañeras y compañeros constituye un hecho de extrema gravedad y no puede naturalizarse en una democracia”, sostiene la CGT en un comunicado al advertir que es una forma de “criminalizar la protesta y perseguir la acción sindical”.

