
Este viernes, a las 19:00 horas en Casa Haas, alumnos de la generación 2023-2026 de la carrera Técnica en Artes Plásticas del Centro Municipal de las Artes (CMA) culminarán una etapa de vida caracterizada por el esfuerzo, el sacrificio y el aprendizaje constante. La clausura de este ciclo se vestirá de gala con la inauguración de la exposición colectiva “Grabando entre Hilo, Carbón y Color”, una muestra que cierra su faceta como estudiantes, y les abre formalmente las puertas al mundo del arte profesional.
Durante su paso por las aulas del CMA, este grupo conformado por 10 estudiantes logró consolidar una comunidad sólida, estrechando lazos fraternales y tejiendo un camino en armonía. Esta unión será la llave para su futuro andar en la creación artística, ya sea de forma colectiva o individual. Para su última participación formal como alumnos, se despiden compartiendo sus mejores piezas, creadas bajo temáticas particulares que reflejan su identidad estética.
Las voces de la transformación artística
El graduado Ramón Vitella Carrillo destacó que el CMA fue el detonante de su creatividad artística. Agradecido con los maestros que contribuyeron a su formación, expresó su satisfacción por concluir esta nueva etapa.
Aún no defino a que me dedicaré al concluir mis estudios, pero me evalúo con un 10, debido al gran esfuerzo que he hecho, la participación en las actividades y el cumplimiento de mis compromisos escolares. Mi obra favorita creada como alumno es una maqueta inspirada en la Torre Latinoamericana de la Ciudad de México, una estructura que me fascina, compartió.
Satisfecha por los conocimientos adquiridos y la meta cumplida, Jazmín González señaló que el CMA le otorgó las herramientas necesarias para revolucionar su visión creativa. En tres años de intenso aprendizaje, su vida se transformó para dar paso a lo que ella denomina como «Jaz Artista».
Explicó que al ingresar al Taller de Artes Plásticas del CMA, su único dominio era el dibujo a lápiz, una actividad con la que vendió sus obras por casi 13 años. Sin embargo, quería avanzar, dominar el color y otras vertientes. Actualmente tiene conocimientos de grabado, escultura, pintura y manejo de diversas técnicas. “Me voy convertida en una artista multidisciplinaria”, aseguró.
Por su parte, Alejandra Arreola, una apasionada de la pintura y el dibujo, ingresó al CMA con el objetivo de perfeccionar su técnica. Durante el proceso su visión cambió por completo al autodescubrirse en nuevas disciplinas gracias a la guía docente. Hoy vislumbra un futuro alentador enfocado en la enseñanza.
“Actualmente doy clases a niños, llevo dos años en esto y mi maestra Aurora me ha estado guiando en el proceso. Me agrada mucho y agradezco a mis profesores por verme crecer, apoyarme siempre y estar al pendiente no solo de mí, sino de todos mis compañeros”, aseveró.
Finalmente, sorprendida por su propia evolución tras haber iniciado desde cero, María del Rosario calificó su paso por el CMA como una experiencia sanadora y transformadora. Desde su perspectiva, ingresó siendo una aficionada y egresa como una artista reconstruida con el firme propósito de crear y compartir el arte como una herramienta de sanación social.
“Invito a la gente a que se acerque al arte. Para mí ha sido un proceso muy sanador; creo que cuando te acercas al arte, lo tocas y lo vives, algo cambia en ti de manera sutil pero creo que es muy positivo”, concluyó.

