*Especialista advierte que hay un vacío legal en las compras compulsivas de patos pekín en CDMX; cientos se venden por moda.

México / El Financiero.- Cientos de patos pekín americanos son descargados de camionetas a las afueras de un mercado de mascotas en el centro de Ciudad de México. “Son como Merlín”, murmuran algunos vendedores ambulantes, que aprovechan con discreción la popularidad del ave mundialista, una moda que ha encendido las alarmas de animalistas en México.
A primera hora de la mañana, las crías desembarcan hacinadas en cajas de cartón para ser enumeradas en un pasillo oculto por una puerta de metal. Los comerciantes no paran de contar: la cifra supera el centenar y las ventas vuelan, porque el pato, aseguran, “se vende bien”.
Ya sea por unidad o por mayoreo, el precio ronda entre 30 y 50 pesos (entre 1.72 y 3 dólares), según constató EFE en un recorrido por las calles del mercado ubicado en la alcaldía Venustiano Carranza.
El vacío legal en la venta de patos en CDMX
Este escenario lo conoce bien el médico veterinario zootecnista Jorge Monroy López, quien ha investigado puntos neurálgicos del tráfico ilegal de animales en el municipio de Yecapixtla, en Morelos, y precisa que los patos pekín, como “Merlín”, están atrapados en un “vacío legal”.
El especialista explica a EFE que esta ave, según la Ley General de Vida Silvestre, no es considerada por Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) como fauna silvestre y que el resto del marco legal lo considera un animal de producción -de huevo o carne- sin considerar su figura como animal de compañía.
“En este caso, las autoridades pueden hacerse a un lado y decir: ‘Esto a mí no me toca’”, alertó sobre la desprotección hacia esta raza doméstica que en el marco mundialista podría ser adquirida por “moda”.
Además de muchos otros animales -como perros, gatos, gallos y cabras- que también han formado parte del folclore que rodea a la Copa Mundial fuera del Estadio Ciudad de México, conocido como Azteca, sede de los partidos del torneo en el país.
Para el docente de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), adquirir un animal sin ningún tipo de certificado representa un riesgo, más aún en un país donde “las rutas del tráfico ilegal de animales suelen ser las mismas que utiliza el narcotráfico” para mover personas, armas y drogas.

