
Miami, Estados Unidos.- Cabo Verde quedó eliminado del Mundial 2026, pero su nombre ya quedó grabado entre las grandes historias del torneo. La selección africana, que antes de iniciar la competencia era una completa desconocida para muchos aficionados, estuvo a minutos de sorprender al vigente campeón del mundo y obligó a Argentina a exigirse al máximo para conseguir el pase.
La historia de este equipo comenzó mucho antes del silbatazo inicial. Cabo Verde representa a un país de poco más de 600 mil habitantes, integrado por diez islas frente a la costa de África occidental. Su selección llegó al Mundial con uno de los planteles menos costosos del torneo y muy lejos del valor económico de potencias como Argentina.
Incluso fuera de la cancha enfrentó dificultades. Su arquero y capitán, Vozinha, conmovió al mundo al revelar que su madre no pudo acompañarlo en el inicio del Mundial debido a problemas relacionados con su pasaporte y el trámite de la visa. Aun así, el guardameta nunca perdió el enfoque y terminó convirtiéndose en una de las figuras del campeonato.
Contra todos los pronósticos, Cabo Verde avanzó a la fase de eliminación tras competir en un grupo muy complicado junto a España, Uruguay y Arabia Saudita. Su entrega, orden y capacidad para pelear cada balón le permitieron ganarse el respeto de aficionados de todo el mundo.
En los dieciseisavos de final le tocó enfrentar a Argentina, actual campeona del mundo y una de las favoritas para conquistar nuevamente el título.
Lionel Messi abrió el marcador al minuto 29, pero Deroy Duarte empató al 59 y silenció por momentos a la afición argentina. El encuentro terminó 1-1 en el tiempo reglamentario y se fue al alargue.
En el tiempo suplementario, Lisandro Martínez volvió a adelantar a Argentina al minuto 92, aunque Sidny Lopes Cabral respondió al 103 para colocar el 2-2 y acercar a Cabo Verde a una de las mayores sorpresas en la historia de los Mundiales.
Mientras tanto, Vozinha ofrecía una actuación memorable bajo los tres palos, realizando atajadas que desesperaron a Messi y al resto del ataque argentino, provocando que miles de aficionados vivieran el partido con auténtica angustia.
Cuando todo apuntaba a una definición por penales, la fortuna cambió de lado. Al minuto 111, un desafortunado autogol de Diney Borges terminó por darle a Argentina el 3-2 definitivo y el boleto a la siguiente ronda.
Aunque el resultado marcó el final de su aventura, Cabo Verde abandonó el Mundial con algo que pocos esperaban: el reconocimiento del mundo entero. La selección africana demostró que el esfuerzo, la disciplina y la convicción pueden poner en aprietos incluso al campeón vigente y que, en el fútbol, las diferencias económicas no siempre deciden los partidos.

